El contenido de IA es cualquier texto, imagen, video, voz o música que produce un sistema de inteligencia artificial a partir de las instrucciones de una persona. Puede salir completo de la máquina o ser una pieza humana que la IA ayudó a editar, y esa diferencia pesa en la etiqueta, en los derechos y en la responsabilidad.
Esta guía resume qué piden las plataformas, qué dice la ley en Colombia, Estados Unidos y la Unión Europea, y quién responde cuando algo sale mal. Es información general, no asesoría legal: para un caso concreto, consulte a un abogado.
Qué significa la etiqueta de IA en Instagram, TikTok y YouTube
37 millones
de creadores habían usado la herramienta de TikTok para etiquetar contenido hecho con IA, según la plataforma (mayo de 2024).
En Instagram y Facebook, Meta pide usar su herramienta de divulgación cuando se publica contenido orgánico con video fotorrealista o audio realista creado o alterado digitalmente, y advierte que puede aplicar sanciones a quien no lo haga. La etiqueta se llamaba "Made with AI" ("Hecho con IA"); en julio de 2024 pasó a "AI info", porque también marcaba retoques menores. Desde septiembre de 2024, si la IA solo editó la pieza, la etiqueta va en el menú de la publicación.
TikTok exige etiquetar el contenido realista hecho con IA. Marca por su cuenta lo que se crea con sus propios efectos y lee las credenciales de contenido (C2PA), unos datos que otras herramientas pegan al archivo, para etiquetar lo que llega de afuera. Y aclara que el contenido de IA engañoso y dañino no se permite, lleve etiqueta o no. YouTube pide declarar lo realista hecho o alterado con IA: una persona real diciendo lo que no dijo, un evento real modificado, una escena realista que no ocurrió o música generada como protagonista. No exige declarar lo que no parece real, los filtros de belleza, los ajustes de color ni la ayuda con guiones, títulos o miniaturas.
Declarar no le quita alcance ni monetización a un video de YouTube; no hacerlo de forma reiterada puede costar la eliminación del contenido o la salida del Programa de Socios. En resumen, la etiqueta no dice que la pieza sea mala: dice que algo que parece real fue hecho o cambiado con IA.
De quién son los derechos de una imagen o un texto hecho con IA
En Colombia, autor es la "persona física que realiza la creación intelectual", según la Decisión Andina 351 de 1993, vigente en el país. Con esa base y la Ley 23 de 1982, la Dirección Nacional de Derecho de Autor (DNDA) concluyó en un concepto de marzo de 2024 que lo creado exclusivamente por IA, sin la impronta de una persona, no se protege, y que la IA tampoco puede ser titular de derechos. La misma entidad aclara que cuando alguien usa la IA para hacer una creación original propia, esa obra sí se protege. En su sitio indica además que los resultados generados por IA no se inscriben en el Registro Nacional del Derecho de Autor. Sus conceptos son orientaciones generales, no fallos.
En Estados Unidos, la Oficina de Derechos de Autor publicó el 29 de enero de 2025 la segunda parte de su informe sobre IA. Concluye que el material generado solo por IA no se protege, que usar la IA como herramienta no quita la protección y que las instrucciones (prompts) por sí solas no dan control suficiente para ser autor. Sí se protege lo que la persona aporta y se nota en el resultado, su selección y organización creativa del material y las modificaciones creativas que haga. El 18 de marzo de 2025, en el caso Thaler v. Perlmutter, la Corte de Apelaciones del Circuito de D.C. confirmó que la ley exige un autor humano, y aclaró que eso no impide proteger obras hechas con ayuda de IA cuando la autora es la persona. El 2 de marzo de 2026 la Corte Suprema se negó a revisar el caso.
En la Unión Europea, el artículo 50 de la Ley de IA no trata de derechos sino de transparencia. Quien ofrece herramientas que generan audio, imagen, video o texto debe marcar ese contenido de forma que una máquina lo detecte. Quien publica ultrasuplantaciones (deepfakes) debe decir que son artificiales, y quien publica texto de IA para informar al público sobre asuntos de interés general también, salvo que haya pasado por revisión humana o control editorial y alguien responda por él. Según la Comisión Europea, estas reglas aplican desde agosto de 2026; el reglamento ómnibus de IA dio hasta el 2 de diciembre de 2026 a los sistemas que ya estaban en el mercado para cumplir con el marcado.
Quién responde si algo sale mal
La marca que publica. En Colombia, el Estatuto del Consumidor (Ley 1480 de 2011) prohíbe la publicidad engañosa: la que no corresponde a la realidad o es insuficiente, de manera que puede inducir a error. Su artículo 30 dice que el anunciante responde por los perjuicios que cause, y que el medio solo responde con él si se prueba dolo o culpa grave. Además, las condiciones objetivas y específicas que se anuncian obligan al anunciante.
La ley no hace una excepción porque la pieza la haya hecho una IA. Si un texto promete un descuento que no existe o una imagen muestra un producto distinto al que se vende, responde quien lo anunció. Las herramientas tampoco cargan con ese riesgo: los términos de Google, por ejemplo, dicen que no reclama la propiedad de lo que usted genera y prohíben hacer creer que un contenido de IA lo hizo una persona.
Por eso la revisión humana no es un adorno. Es el paso donde se verifican datos, precios, nombres y parecidos con obras ajenas antes de publicar.
Cómo lo hacemos en IDEAI
Nuestra regla es corta: la IA produce, una persona revisa y la marca aprueba. La IA hace el primer borrador del texto, la imagen, el video o la voz. Una persona de nuestro equipo revisa lo que la máquina no ve: si el dato es cierto, si el precio coincide, si la imagen parece real y debe llevar etiqueta, si se parece demasiado a algo ajeno. Y nada sale sin la aprobación de la marca, que es quien firma y responde.
Ese recorrido deja claro cuál fue el aporte humano: qué se pidió, qué se corrigió y quién aprobó. Es lo que conviene tener a mano para etiquetar bien en cada plataforma y lo que cuenta cuando se discute de quién es una pieza. De humanos para humanos.